MEMORANDUM NAVIDEÑO
Estas fiestas, agridulces, de consumismo compulsivo, de buenos deseos inanes, de nostalgias ineludibles, están ahí. Y hay que abordarlas ,¡qué remedio!,con distancia crítica, con acidez dulcificada por el cinismo y fatalidad de nuestra mísera condición de bípedos mal avenidos; con cierto escepticismo combustible en el horno del pragmatismo y de la candidez; procurando no contemporizar con los “listos” de turno, que se suelen quedar con el “santo y la peana”
En medio: pavo, polvorones, villancicos, y frío. Pero en una mesa incompleta: para unos cuantos, no lo olvidemos. Y la noche para soñar, ahogando pesadillas en freudianos néctares y en limbos impuestos.
Cuando nos despertamos, el dia es igual que el anterior; como siempre. No existimos sino en función de Cronos; de su segur implacable, de su ineluctabilidad, de su graciable y arbitraria limosna temporal. Y la eternidad será un leve respiro en la crónica que , más o menos torpemente, enhebremos ( o nos enhebren) para el rato que nos toque. Porque, a pesar de nuestra soberbia de “seres únicos”, no dejamos de ser más que una mota impalpable en el mapa del Universo.
¿Por qué, entonces. tanta suficiencia estólida, tanto orgullo pavitonto, tanto egoísmo estúpido, tanta agresividad de ida y vuelta, tantos fariseísmos camuflados de convivencias melifluas y artificiales? ¿Hasta cuando?…..
Hasta que un Tsunami cósmico nos devuelva a las cavernas.Ojalá no. Dependerá de todos y de cada uno de los terrícolas; más de unos que de otros. Porque si la inteligencia está mal repartida y no se emplea con profusión, peor la fuerza y el poder que se perpetúa en manos de pocos.
Ay! la esperanza y la solidaridad, cuán frívolamente se invocan. Para que seamos mejores no hay que diseñar decálogos exhaustivos ni declarar la bondad exigible y en fechas fijas. Sino prever, con humilde actitud, que la cotidianeidad se fabrica con amputación de exclusivismos, con ampliación de generosidades sin precio y con lógicas porciones de racionalidad en lo que hacemos comunitariamente en esta aldea global. En tanto que las palabras libertad, igualdad, justicia sean sonsonetes de mítines y proclamaciones constitucionales, poco avanzaremos en el camino de nuestra realización como seres dignos. El atajo para el bienestar de toda, digo bien, de toda la Humanidad se forja en una verdad sencilla y sabia: lo que quieras para ti, quiérelo para los demás.
Esto es lo que pienso, en esta gris mañana de un diciembre que se va. Sólo, ante la feria de tantas vanidades queridas por mis coetáneos, y en la que me niego a ser cómplice, ni siquiera testigo. Yo, a huir por la única carretera que me dejaron los apóstoles de la Verdad oficial. Pagaré la tasa, pero seguiré escapándome, mientras pueda y me dejen los aullidos metálicos que acabarán apagando la cálida melodía que nutre mi espíritu(menos da una piedra).
Un poco de lucidez, al menos, reclamo
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